Llegó como refuerzo en el Apertura 2015, con José Manuel de la Torre al mando. Las actuaciones esperadas no llegaron, fue a la banca y el equipo no mejoró. Entonces, recuerda Edwin Hernández, la presión y el entorno en Chivas eran bastante difíciles, tanto que llegó a dudar sobre su arribo al Rebaño.
Fueron momentos complicados para “Aris” porque estaba jugando prestado “con opción de compra”. La poca participación que había tenido con “Chepo” lo sentenciaba a regresar al León. De pronto, todo tomó otro rumbo.
Llegó Matías Almeyda.
El técnico argentino empezó a trabajar en la recuperación futbolística de Hernández. Hoy vive tranquilo, confiado y agradecido de estar en Chivas, equipo que lo adquirió gracias al “Pelado".
“Así es el futbol, me di cuenta (que por poco no adquirían sus derechos). Son cosas de futbol, la verdad que cuando a uno le va mal, se cae en el ánimo y no jugar se siente mal. No me fue bien al inicio, tuve muchas dudas, pero también puedo decir que eso me ayudó a crecer mucho”.
Entre risas “Aris” comentó que en León era “Gardel”, jefe donde se paraba, la afición lo quiere mucho y llegó con la ilusión de brillar en Chivas, lugar donde ha madurado gracias a los golpes.
“Me decía, ‘tómala, me vine a crecer, a jugar, trascender y me sientan, ¿a qué vine?’. Me ayudó mucha gente que quiero, mis papás, mi representante. Trabajé, no quise decir nada, sabía que tarde o temprano explotaría todo porque no llegaban los resultados y con el nuevo técnico solamente me quedó poner mi mejor trabajo”.
Almeyda, excelente persona
La llegada del “Pelado” es clave para que “Aris” tenga un buen momento futbolístico, lo expresó el propio lateral y lo argumentó.
“Almeyda es una excelente persona, hablamos cosas personales. Puedo decir que no hay nada mejor que un entrenador que tenga tacto con los jugadores, porque al final, luego de que nos vamos, todos somos personas normales con problemas, con niños en la escuela que te dan dolores de cabeza, entonces aquí para la gente somos jugadores, pero afuera, somos personas normales. Él tiene acercamiento en todos los aspectos que te ayuda a un mejor desempeño en la cancha”.
Almeyda, sin querer, tomó un rol de padre en el equipo, de tutor, porque le solicitan consejos gracias a su humildad, a que se ocupa mucho de la persona y ha propiciado que el mismo jugador esté contento en el entrenamiento.
“Existe armonía adentro y afuera. Es bonito llegar a entrenar, saber que te encuentras con amigos, con seres humanos buenos. Es más fácil llegar alegre que pensar en ‘ya le voy a ver la cara a este cuate’. Luego viene la de uno y piensas, ‘me espero a que éste la falle para reclamar’. Aquí no es así. Si alguien falla lo alentamos y si alguien la cajetea, le damos apoyo. Me preguntaba el psicólogo ¿cómo está todo? Le respondí: pues las aguas están calmadas, por ahora no tienes trabajo, quédate tranquilo. Aquí hay pura buena energía y no le busques”.
Fuente: infomador.com
Llegó Matías Almeyda.
El técnico argentino empezó a trabajar en la recuperación futbolística de Hernández. Hoy vive tranquilo, confiado y agradecido de estar en Chivas, equipo que lo adquirió gracias al “Pelado".
“Así es el futbol, me di cuenta (que por poco no adquirían sus derechos). Son cosas de futbol, la verdad que cuando a uno le va mal, se cae en el ánimo y no jugar se siente mal. No me fue bien al inicio, tuve muchas dudas, pero también puedo decir que eso me ayudó a crecer mucho”.
Entre risas “Aris” comentó que en León era “Gardel”, jefe donde se paraba, la afición lo quiere mucho y llegó con la ilusión de brillar en Chivas, lugar donde ha madurado gracias a los golpes.
“Me decía, ‘tómala, me vine a crecer, a jugar, trascender y me sientan, ¿a qué vine?’. Me ayudó mucha gente que quiero, mis papás, mi representante. Trabajé, no quise decir nada, sabía que tarde o temprano explotaría todo porque no llegaban los resultados y con el nuevo técnico solamente me quedó poner mi mejor trabajo”.
Almeyda, excelente persona
La llegada del “Pelado” es clave para que “Aris” tenga un buen momento futbolístico, lo expresó el propio lateral y lo argumentó.
“Almeyda es una excelente persona, hablamos cosas personales. Puedo decir que no hay nada mejor que un entrenador que tenga tacto con los jugadores, porque al final, luego de que nos vamos, todos somos personas normales con problemas, con niños en la escuela que te dan dolores de cabeza, entonces aquí para la gente somos jugadores, pero afuera, somos personas normales. Él tiene acercamiento en todos los aspectos que te ayuda a un mejor desempeño en la cancha”.
Almeyda, sin querer, tomó un rol de padre en el equipo, de tutor, porque le solicitan consejos gracias a su humildad, a que se ocupa mucho de la persona y ha propiciado que el mismo jugador esté contento en el entrenamiento.
“Existe armonía adentro y afuera. Es bonito llegar a entrenar, saber que te encuentras con amigos, con seres humanos buenos. Es más fácil llegar alegre que pensar en ‘ya le voy a ver la cara a este cuate’. Luego viene la de uno y piensas, ‘me espero a que éste la falle para reclamar’. Aquí no es así. Si alguien falla lo alentamos y si alguien la cajetea, le damos apoyo. Me preguntaba el psicólogo ¿cómo está todo? Le respondí: pues las aguas están calmadas, por ahora no tienes trabajo, quédate tranquilo. Aquí hay pura buena energía y no le busques”.
Fuente: infomador.com

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